Australia

19 Nov

  Queridos lectores, ésto es Australia: un inmenso desierto, paradisíacas playas y la ópera de Sidney. Por supuesto no nos podemos olvidar de los canguros, los koalas en sus bambúes y las tortugas centenarias. ¿Y qué decir de los australianos?, pues que así a ojo son gente muy fiestera, carismática, con aire despreocupado y una maravillosa paz interior. Allí la gente es guapísima, las reuniones de empresa se celebran en bermudas, camisas hawaianas y chanclas; se pasan el día haciendo barbacoas en la playa y su único dios es el surf.

En cuanto al cine, que es lo que nos interesa, la producción cinematográfica de Australia es enorme. Tan enorme que mi frase estrella de la semana ha sido “¿¡pero esta peli también es australiana!?” y ahora os explico el porqué: resulta que, durante gran parte de su historia fílmica, a Australia le ha tocado la parte de producción, lo que básicamente significa carta blanca para poder rodar películas extranjeras en sus exóticos parajes. Será en la década de los 70´s gracias directores como Peter Weir o Bruce Beresford cuando el cine australiano despega y se hace con un nombre propio.

Es de destacar una productora a finales de los 80´s, Burkbank Films Australia (hoy Burkbank Animation Studios), que se dedicó a producir grandes clásicos del cine infantil: The Hunchback of Notre Dame (El jorobado de Notre Dame), The Odyssey (La Odisea), Alice in Wonderland  (Alicia en el país de las maravillas), The adventures of Tom Sawyer (Las aventuras de Tom Sawyer) y, cómo no, unas cuantas versiones del ladrón más famoso de Inglaterra: The adventures of Robin Hood (Las aventuras de Robin Hood), Ivanhoe Rob boy

      

Cambiando completamente de género, encontramos en el cine australiano un tema muy recurrente y muy obvio: el terror. Se trata de un género muy explotado, podemos ver desde películas comerciales de terror “a la americana” como The ruins (Las ruinas) o The loved ones, hasta producciones independientes, como Needle Rogue (Terror bajo el agua). El cine de terror en Australia ha ganado bastantes premios y muchos grandes directores australianos no han dejado de incorporar este género a sus carreras, tenemos por ejemplo Thirst (Sed) del gran Rod Hardy, Strange behavior (Jóvenes muertos) de Michael Laughlin, Dark forces (Más allá de la reencarnación) de Simon Wincer o Patrick de Richard Franklin.

      

¿Qué nos dice todo esto de los australianos?, pues que están mal de la cabeza, pero vamos, como todo el mundo.

A nivel popular tenemos la impresión de que los australianos son de lo más sociable, pero investigando un poco en foros y blogs sobre la personalidad de los australianos me he encontrado opiniones bien diferentes: al parecer el género masculino es bastante reservado y son las chicas las que llevan la voz cantante. Curiosa sobre este hecho decidí fijarme en los papeles masculinos y femeninos en las películas; no he sacado una conclusión clara respecto a los hombres pero sí me he dado cuenta de que el papel de la mujer protagonista suele ser el de una chica directa, independiente y muy segura de sí misma; todo lo contrario a la clásica lady inglesa. Os hablo, por ejemplo, de Jo (Little women – Mujercitas), una chica que, viviendo en un pueblo de Massachusetts junto a tres hermanas que sí cumplen con el cliché de lady, decide ser ella misma y luchar por su sueño de ser escritora en plena Guerra de Secesión. Encontramos casi el mismo caso en Sybylla (My brilliant career), una mujer que, a finales del XIX, rechaza un matrimonio perfecto para mantener su independencia y poder escribir su novela; o también en Sisters of war (Hermanas de la guerra), donde dos mujeres son tomadas como prisioneras de guerra. Como contrapunto encontramos Muriel´s wedding (La boda de Muriel) que cuenta la historia de Muriel y su obsesión por casarse.

      

En relación con el último punto entramos en el cada vez menos reprochable pero desgraciadamente siempre incómodo mundo de la sexualidad. Por todo el tema de la actividad física y el ambiente rural y poco desarrollado (del que hablaremos luego), creemos que Australia es un país muy hetero, mucha culpa es también de películas como Mad Max, Gallipoli (ambas protagonizadas por el macho man Mel Gibson cuyas ideas sobre la sexualidad han estado siempre muy claras) o el clásico entre los clásicos australianos: Cocodrilo Dundee cuya tercera parte recordaremos siempre por ser las últimas palabras que Marshal recibió de su padre.

El caso es que, en realidad, Australia tiene una de las mayores comunidades gay del planeta, mayoritariamente ubicada en Sidney y precisamente de parte de esta comunidad nos habla The adventures of Priscilla, queen of the desert (Las aventuras de Priscilla, reina del desierto), una divertida película sobre tres artistas, dos travestis y un transexual, que recorren el desierto australiano en su prehistórico pero chulísimo autobús para actuar en un hotel de un pueblo en el centro del país.

Si os interesa el mundo LGTBI pasaros por El balcón que da a la calle.

      

A propósito del ambiente rural, la imagen que se da de Australia es de un país virgen, apenas tocado por el hombre, parece que, a excepción de grandes ciudades como Sidney o Melbourne, el resto de Australia sólo es conocido por los canguros. Y en las películas pasa igual, vemos, por ejemplo, los pueblos por los que pasan las reinonas del Priscilla: cuatro casas mal puestas a lo largo de una carretera polvorienta; o las infraestructuras que vemos en films como The tree (El árbol): los amplísimos paisajes, las viejas carreteras, las rústicas vías de tren (y los rústicos trenes), las casas enormes de madera, los murciélagos entrando por las ventanas abiertas, las ranas saliendo del váter… todo ello induce al espectador a pensar que Australia es un montón de tierra en el que no vive nadie, y si además le añadimos el hecho de que más de la mitad del país está ocupado por uno de los desiertos más grandes del planeta pues apaga y vámonos. Los desiertos australianos son escenario de la gran mayoría de las películas rodadas en Australia, generalmente comienzan siendo tierras opresivas y hostiles, lo vemos claramente en Priscilla, en The tree o en la famosa Australia, pero en todas ellas acaba siendo un lugar donde se cumplen sueños.

Otras películas utilizan los desiertos australianos para hacer surgir el amor, por supuesto Australia es un buen ejemplo de ello, pero es abrumadoramente obvio en películas como Japanese storydonde a un desierto, ya árido y seco de por sí, se añade una pareja más árida y seca todavía, y es que a las últimas personas que puedes juntar en un lugar así es a una ambiciosa geóloga y a un japonés semi-mudo.

Cuando nos interesamos más a fondo en el porqué de este desarrollo localizado encontramos razones bastante menos amables que simplemente la conservación del entorno. Existe un film (entre muchos) que se remonta a la época colonial para denunciar el uso de las colonias como “cárceles” donde enviaban a los individuos molestos para la metrópoli. En concreto, Oranges and sunshine (Naranjas y soles) relata las deportaciones de niños inmigrantes a Australia entre otros países.

      

A decir verdad, Australia no sólo la conocen los canguros, existen numerosas comunidades aborígenes en el país, con sus idiomas y costumbres. Rara vez oímos hablar de ellas, pero podemos encontrar referencias en Rabbit-Proof Fence (Generación robada), Jindabyne The sapphires, también son la base sobre la que se creó Australia y en Priscilla conocemos a un grupo bastante entrañable que aplaude las locuras de las chicas.

Mientras que en las tres últimas los aborígenes son representados con un cariz amable, en  Jindabyne y, sobre todo en Generación robada (su fuerte crítica a la actuación del gobierno australiano para “civilizar” a los niños nativos provocó una disculpa pública de Kevin Rudd a las comunidades aborígenes) se plantean los conflictos entre la población nativa y la que llegó con la colonización inglesa.

    

Para terminar os comento una curiosidad que comenzó en la música y terminó impregnando el cine australiano. Me estoy refiriendo al fenómeno ABBA, este grupo sueco revolucionó la sociedad  australiana y desde que triunfaron allí su música se ha reproducido en numerosas películas: la principal es ABBA: the movie (ABBA: la película), pero también es la obsesión de Muriel (Muriel´s wedding) y por supuesto las chicas del Priscilla tienen un maravilloso número final con Mamma mia (¿se nota que soy fan de esta película?, por todo el tema de la objetividad periodística y eso).

Bueno, ¡pues eso es todo por hoy! Para la próxima entrada escribiré la prometida entrada sobre Guatemala. ¡Esperadlo con ganas!

Hasta la próxima se despide,

Dahe.

Fuentes: Wikipedia, Encadenados, De Mate y Canguros.

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